Cada una de nosotras sabemos lo que nos gusta, pero no está de más tener algunas ideas a mano para ampliar horizontes. Ahí va una nube de ideas,..
Leer novelas eróticas
Casi siempre funciona. Así como los hombres son muy visuales, a nosotras nos excitan más las palabras y leer puede desatar nuestra imaginación. Si también te gusta lo visual puedes mirar revistas eróticas. Te recomiendo también los cómics eróticos: si no los conoces, los encontrarás en cualquier quiosco y son de lo más estimulante. Navega por Internet buscando páginas de sexualidad, hay mucha oferta y seguro que encuentras algo sugerente. Si te gusta, también puedes mirar pornografía: ahí vas a encontrar fantasías sexuales para todos los gustos. Si la convencional te resulta agresiva, prueba con el porno para mujeres. Erika Lust o Tristan Taormino son dos directoras de pornografía especializadas en lo que nos gusta a nosotras. ¡Ojo! No son películas eróticas, románticas ni sensuales. Es porno. Pero es un porno que entiende muy bien como funciona nuestra sexualidad. Os lo recomiendo.

Escribir las propias fantasías
Es un ejercicio que utilizamos a veces en la consulta. Cogemos papel y boli y empezamos con una escena que nos resulte sugerente. A partir de ahí… lo que se nos ocurra. Suele ser muy efectivo para dejarse llevar.
Juega con tus pensamientos
Por ejemplo, los viajes de ascensor son muy aburridos. La próxima vez que subas hasta el sexto piso con un desconocido podrías imaginarte que lo miras y te mira, y que te acercas y se acerca, y luego… ¿por qué no? Es excitante y él no lo va a saber nunca. Puedes fantasear con un profesor o con un alumno. Con una actriz que te gusta mucho. Te puedes imaginar que le escribes tu teléfono en una servilleta a aquel camarero tan sexy que te sirve un café cada día y luego… O que entran tres desconocidos en tu casa y… Todo aquello que te guste imaginar estará bien….