¿Afecta el estrés a tu piel?

Rotundamente, sí. Recientemente, la Academia Americana de Dermatología ha hablado sobre la relación causa – efecto que se produce entre las emociones negativas como el estrés o la ansiedad y algunas de las enfermedades y afecciones más frecuentes de la piel. Y es que la piel y la mente están muy relacionadas: no hace falta decir que cuando alguien se siente bien se refleja en su rostro, que está radiante y luminoso, de ahí el dicho que reza “la cara es el espejo del alma”. Exactamente lo contrario que cuando estamos enfermos, preocupados, o pasando por situaciones difíciles: aparecen las ojeras, la piel se apaga, el tono es irregular y los signos de envejecimiento se hacen más visibles.

Muchas enfermedades de la piel surgen, o se agravan, en presencia de cuadros de estrés, ansiedad o depresión: la dermatitis atópica o la psoriasis son buenos ejemplos. Además, puede darse el caso opuesto: hay enfermedades psicológicas causadas por enfermedades de la piel, como la inseguridad o las depresiones en personas que sufren de acné severo.

Según la Academia Americana de Dermatología, los métodos dermatológicos de hoy en día, si se combinan con terapias antiestrés, son capaces de reducir sus síntomas y sus consecuencias sobre la piel rápida y eficazmente, pero para ello, el dermatólogo tiene que tener toda la información: si no te encuentras bien o estás pasando por una época baja de ánimo o de mucha tensión, díselo, ya que puede ser la causa de tus problemas en la piel.

El doctor Ricardo Ruiz (Jefe de la Unidad de Dermatología de Ruber y Director de Clínica Dermatológica Internacional), uno de los más reputados dermatólogos tanto en España como fuera de nuestras fronteras, nos confirma que patologías como la psoriasis, el acné, la rosácea o la dermatitis se manifiestan o empeoran en presencia de estrés: la barrera protectora de la piel se deshidrata y la piel se vuelve frágil, sensible y muy reactiva a todo tipo de agentes irritantes, alérgenos o infecciones.

Los pacientes con estrés a menudo carecen de la energía y la motivación necesarias para cuidar correctamente la piel, y suelen manifestar conductas dañinas para ésta, como explotarse los granos o rascarse de forma compulsiva, lo que empeora los problemas cutáneos.

Por eso, el doctor Ruiz coincide con la Academia Americana de Dermatología a la hora de defender que una terapia conjunta que combine técnicas antiestrés y métodos dermatológicos adecuados no solo reduce el estrés, sino que lleva a una piel más sana.

Como dato curioso: según un estudio publicado por el doctor Fried en 2008, el 49% de los pacientes tratados con Botox se siente más optimista tras el tratamiento, y los pacientes tratados con AHA’s (alfahidroxiácidos) se sienten más seguros en sus relaciones interpersonales al notar las mejoras sustanciales en la calidad de su piel.

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