Cáncer de vejiga

El cáncer no se produce sin cambio genético…

Debido a la elevada incidencia y a la prevalencia del cáncer de vejiga en todo el mundo, nunca ha habido una mayor necesidad de un diagnóstico absoluto. Este es fundamentalmente el caso de pacientes diagnosticados con anterioridad y que requieren un seguimiento para asegurar una detección lo más precoz y exacta posible de la recidiva de la enfermedad. La detección precoz de la recidiva del cáncer de vejiga es fundamental para incrementar la tasa de supervivencia. Nuevos datos clínicos, así como estudios recientes, han demostrado que los ensayos basados en sondas de DNA pueden ser potentes herramientas desde el punto de vista clínico y de diagnóstico para la detección de anomalías genéticas en células vesicales, que indican la presencia del cáncer.

¿Qué es el cáncer de vejiga?

El cáncer de vejiga es un crecimiento tumoral incontrolado en el tejido que bordea la vejiga. Es el cuarto tipo de cáncer más común en los hombres y el octavo en las mujeres.

¿Qué tipos de cáncer de vejiga existen?

Básicamente, existen tres tipos de cáncer de vejiga : Cáncer mestastásico: carcinoma que se ha extendido desde la vejiga a otros órganos y, algunas veces, a partes distantes del organismo.

  • Cáncer no invasivo: crecimiento anormal de las células de la vejiga que no se ha extendido aún a las capas de tejido que rodean la vejiga.
  • Cáncer invasivo: carcinoma que se ha extendido desde la vejiga hacia otras capas del tejido vesical que la rodean.
  • Cáncer mestastásico: carcinoma que se ha extendido desde la vejiga a otros órganos y, algunas veces, a partes distantes del organismo.
¿Cómo se trata el cáncer de vejiga?

El tratamiento se compone de un proceso de dos partes.

  • La primera parte es el diagnóstico, que incluye la identificación del cáncer, seguida de la determinación de la fase (invasión del cáncer en otras capas de tejido) y el grado (actividad de las células cancerosas).
  • La segunda parte es el tratamiento. En función de la fase y el grado, el cáncer se puede tratar con cirugía (extracción del cáncer), inmunoterapia, quimioterapia o radiación.

La forma de terapia más común después de la cirugía para extraer el cáncer de vejiga es la inmunoterapia BCG (instilación del bacilo Calmette-Guérin). El tratamiento por BCG genera una respuesta inmunoreactiva, es decir, el organismo cree que está combatiendo una infección y la vejiga se puede inflamar. Esta respuesta puede ocasionar una inhibición del crecimiento de las células cancerosas. Después del transcurso inicial del tratamiento por BCG, el paciente se monitoriza rutinariamente (con una frecuencia determinada por el médico) para comprobar si se produce la recidiva del cáncer.

¿Por qué es tan importante el seguimiento?

La probabilidad de que el cáncer de vejiga surja de nuevo es del 50%. Cuanto antes se detecte el cáncer de vejiga , mayor probabilidad hay de que el paciente se beneficie de la terapia (para evitar o reducir el crecimiento del tumor) o de la cirugía (para extraer de nuevo el cáncer). De hecho, cuando se detecta el cáncer de vejiga y se trata en una fase y grado precoces, la probabilidad de eliminar el cáncer o de mantenerlo bajo control es mucho mayor. Todo ello conduce a una mejor calidad de vida.

¿Cómo controla el urólogo el cáncer de vejiga?

El modo principal para controlar el cáncer de vejiga es la cistoscopia. La cistoscopia es un procedimiento médico en el que el cistoscopio (un estrecho tubo con lentes) se introduce en la vejiga a través de la uretra. Durante este procedimiento se suele administrar anestesia local o general. El urólogo utiliza el cistoscopio para buscar en el interior de la vejiga signos del cáncer. Si una zona parece sospechosa, el urólogo puede recoger una pequeña muestra (biopsia) del tejido y enviarla a un laboratorio de análisis histológico para estudiar el tejido con el fin de determinar si contiene células cancerosas.

Para facilitar el diagnóstico, también se puede realizar uno de los siguientes análisis de laboratorio con una muestra de orina:

  • «Citología urinaria». En esta prueba microscópica se buscan células de apariencia anormal (posibles células del cáncer vesical) trasladadas desde la vejiga a la orina.
  • «Marcadores biológicos». En estas pruebas se buscan moléculas específicas o sustancias químicas en la orina producidas por las células cancerosas.
  • «Anomalías genéticas». En esta prueba se buscan cambios genéticos asociados al cáncer en las células recogidas en la orina.
¿Por qué la cistoscopia no revela siempre por sí misma la presencia de un tumor?

Aunque el médico cuente con una gran habilidad con el cistoscopio, los resultados de esta prueba no son siempre concluyentes. Existen dos situaciones particulares que hacen que sea importante realizar otras pruebas para verificar la recidiva del cáncer de vejiga.

  • Ciertos tipos de cáncer vesical no invasivo, denominados «carcinomas in situ», se extienden en la pared de la vejiga sin generar volumen alguno, dificultando su hallazgo.
  • La inmunoterapia BCG, como ya hemos mencionado, puede originar la inflamación de la vejiga. Cuando esta circunstancia se produce, enmascara con frecuencia la presencia de las células cancerosas.

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