Bipolaridad

Cuando escuchas la palabra Bipolar, ¿qué es lo que viene a tu mente?, tal vez alguien cambiante, voluble, sin control de sus impulsos, te imaginas a una persona que puede estar feliz por momentos y triste o enojado al instante siguiente. Bien, pues la bipolaridad o trastorno bipolar es esto y mucho más.

Se trata de un trastorno psiquiátrico que afecta a miles de personas en el mundo y cuyo diagnóstico resulta bastante complicado y por ende lo es también su tratamiento.

Se caracteriza por episodios de depresión que se alternan con episodios de manía en los que la persona carece de autocontrol para moderar uno u otro estado de ánimo. Cuando se está deprimido se pierde la fuerza, la energía y el deseo de vivir, pero la manía exacerba toda sensación y logra sacar una aparente fuerza interna impresionante en donde ni dormir ni comer es necesario y en donde se puede trabajar, estudiar y emprender las más grandes acciones  que ponen en riesgo, muchas veces, la integridad de la persona.

La bipolaridad no es un juego y quienes la padecen necesitan un buen diagnóstico y tratamiento farmacológico y terapéutico para vivir con cierto equilibrio y no poner en riesgo su vida.

ALTO RIEGO DE SUICIDIO.

Se calcula que de cada 1000 personas, de diez a quince padecen trastorno bipolar, lo cuál es peligroso debido a que existen altas posibilidades de morir ya sea por suicidio o por prácticas de alto riesgo y accidentes.

Las manifestaciones de este trastorno se presentan regularmente en la adolescencia o adultez temprana pero pueden aparecer antes o después. No se sabe con precisión cuáles son sus causas pero sin duda es multifactorial, se trata de un desequilibrio de los neurotransmisores cerebrales que pueden llevar a una persona de un estado de profunda depresión en donde no se puede ni levantar de la cama, a la más grande fase de manía en donde la exaltación del estado de ánimo y un aparente optimismo prevalecen en todos sus actos.

Se trata de un trastorno crónico que altera la vida emocional, social, amorosa, sexual, laboral y académica y debe ser tratada tanto con fármacos estabilizadores del estado de ánimo, así como eventualmente antidepresivos, ansiolíticos y antipsicóticos  prescritos y muy bien controlados por el psiquiatra. La terapia es imprescindible, ya que la persona debe hacerse cargo y tener conciencia de su enfermedad.

Por supuesto la ayuda y apoyo de la familia es insustituible.

Fase depresiva:

  • Tristeza
  • Culpa
  • Somnolencia diurna
  • Insomnio o hipersomnia
  • Fatiga
  • Baja autoestima
  • Pensamientos e intentos suicidas

Fase de mania:

  • Incremento de energía
  • Verborrea
  • Optimismo exagerado
  • Aumento del deseo sexual y practicas sexuales riesgosas
  • Juergas y abuso de sustancias
  • Euforia
  • Alucinaciones y delirios

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