Esta clase de miedos pueden paralizarnos y evitar que actuemos si no somos conscientes de la forma en la que nos afectan realmente. Tienen un poder muy fuerte sobre nosotros porque actúan sin que muchas veces seamos conscientes de qué es lo que está pasando. Actuan sobre nuestro “yo interno”, sobre nuestro subconsciente, y hasta que no somos capaces de pasar esos pensamientos negativos que atacan nuestro subconsciente a un modo de pensamiento consciente será muy dificil superarlos.
El pensamiento subconsciente obedece ciegamente al consciente. No importa que los mensajes que le envies sean ciertos o falsos. La evolución no diseño al pensamiento subconsciente para que pensara si algo era cierto o no, está diseñado para obedecer a la mente consciente e interiorizar valores y creencias. Por eso es importante sacar a la consciencia los miedos que tenemos subconcientemente, para quitarles el poder que poseen, y poder superar los miedos.

¿Cómo nacen los miedos subconscientes?
Existe más de un modo de aparecer, aún a riesgo de sonar a tópico, la infancia es una etapa clave, igual que la adolescencia. Son los periódos más vulnerables de un ser humano, en esos momentos somos fácilmente influenciables por nuestro alrededor y nuestras experiencias con lo que nos rodea.
¡No leas solo, participa! Haz este ejercicio. Piensa por un momento en tu infancia y adolescencia, en los recuerdos que te vienen a la mente ahora mismo. Recuerda tres de ellos. Por favor, no solamente leas esto, me gustaría que te sirviera de algo mi esfuerzo, piensa en ello y si puedes, escríbelo en un papel (Lo explicaré en otro Post). ¡No sigas leyendo hasta haber escrito tres recuerdos!
Bien, fíjate en ellos, esto te podrá dar una pista de los recuerdos que te han marcado de alguna forma. Tuve una infancia feliz, pero curiosamente, los recuerdos que tengo más grabados son malos recuerdos, recuerdos que tuve que aprender a sanear con el tiempo. Profundiza un poco en tus recuerdos más fuertes, metete en tu piel y recuerda lo que sentías, lo que pensabas.
Algo que visto con el tiempo no deja de ser una anécdota de la infancia y no tiene importancia en la actualidad pudo marcarte más de lo que pensabas. A raíz de una mala experiencia, intentamos evitar pasar por la misma situación que nos dañó en el pasado. Aunque no fuera algo importante, al ir evitando situaciones parecidas cada día, se va formando un miedo a hacer ciertas cosas. La ansiedad es un síntoma bastante claro de un miedo muy interiorizado en el subconsciente que nos impide hacer algo, que en ocasiones, desearíamos hacer pero no lo hacemos porque el miedo es superior a las ganas de hacer lo que quieres en ese momento.