En pocas palabras, solemos considerar fracaso todo aquello que no sale como planeamos. Si intentamos hacer algo y no lo conseguimos, suele decirse que se ha fracasado.
Si existe algo que sea común a todas las personas, son las frases de familiares/profesores que en algún momento nos recomendaron evitar el fracaso. Como norma general, la palabra fracaso tiene una gran carga negativa, algo que se debe evitar a toda costa, pues un fracaso implica no poder hacer algo bien.
Al menos esa es la percepción que se suele transmitir, y quiero romper, de alguna forma, una lanza a su favor. En realidad, el fracaso es subjetivo a la persona, si consideras que por equivocarte y no conseguir algo de una determinada manera es fracasar, entonces será un fracaso y no harás más intentos para hacerlo bien. Fracasaste. Punto. Ahora bien, ¿y si el error lo tomáramos como una manera para saber cómo no hacer algo? No lo veríamos como un fracaso ¿verdad? Sería más bien como un pequeño estímulo (desesperante si se repite muchas veces eso sí) que nos dice que estamos un poco más cerca de la manera adecuada para hacer que algo funcione.
Un ejemplo sobre la perspectiva del fracaso que se puede escuchar con frecuencia es la historia de Thomas Edison cuando estaba experimentando para conseguir inventar la bombilla.

Cuando Edison inventó la bombilla, no le salió a la primera, sino que realizó más de mil intentos, hasta el punto de que un discípulo suyo le preguntó que porqué persistía en construir una bombilla, si tras más de 1000 intentos no había conseguido más que fracasos, Edison, respondió: no son fracasos, he conseguido saber 1000 formas de cómo no se debe hacer una bombilla.
Esto es tener una perspectiva sana del fracaso, probablemente la gran mayoría de la gente que sabía qué estaba haciendo Edison consideraba que jamás lo conseguiría debido a la gran cantidad de intentos fallidos que tuvo. En cambio, él tenía una perspectiva distinta, y no dejó que la oinión de los demás le influyese a la hora de llevar a cabo su objetivo.
¿Qué hacer con el fracaso?
Tomárnoslo como lo que es, algo inevitable en el proceso de conseguir un objetivo. Es muy complicado que algo salga a la primera sin haber practicado antes decenas o cientos de veces. Sencillamente, las cosas no suelen funcionar así. ¿Recuerdas qué paso cuando aprendimos a montar en bici, hacer sumas y restas o practicar algún deporte nuevo? Nada más empezar no se nos daría excesivamente bien, tuvimos fallos en los cálculos, no recordamos cómo hacer un movimiento en concreto del nuevo deporte o nos caímos infinidad de veces de la bici antes de empezar a mantener el equilibrio sin ayuda.
Sin el fracaso inicial, no hubiéramos llegado a saber cómo hacer las cosas bien. Se aprende más de un fracaso que de un triunfo directo. No te desanimes porque al principio no puedas hacer algo bien completamente, ni aunque no consigas hacerlo de ninguna manera, mentalizate y recuerda que es parte del proceso de aprendizaje. Sea lo que sea lo que quieras hacer, acepta que vas a tener que “fracasar” varias veces antes de acertar. No tiene nada de malo, y es como se aprende realmente.