Un elemento que acompaña cualquier tipo de amor, son los celos; el eterno cuestionamiento de, si es señal de amor o signo de inseguridad, genera confusión, y por consiguiente, conflicto en la pareja, haciéndola disfuncional; aunque la mayoría de la gente cree que es inseguridad, supuestamente porque no confía el uno en el otro, y aún más, también está la creencia derivada de esto, que no hay amor, porque amar es confiar y si hay celos pues no hay amor; aunque algo hay de esto, no lo es totalmente, ya que todo radica en la naturaleza del mismo.
Obviamente que la decisión de si es inseguridad o amor, será desde la perspectiva del celado, porque el que cela, sólo cela, y él siempre pensará que es porque ama, pero no siempre es así, todo depende de los motivos que los causan, es decir, si tienen fundamento o no, de ahí parte la diferenciación que se hará, no obstante, el celoso no está exento de poder hacer la diferencia, lo único que sí, en algunos casos, requerirá de apoyo para hacerlo, especialmente en el caso donde no hay fundamento.
¿Qué son los celos?
Los celos es una emoción que surge ante el temor de perder lo que se ama, y lo manifiesta cualquier individuo, no importa la edad ni el sexo; ahora, reduciéndolo a la pareja, se presenta cuando se teme perder lo que se tiene, se cree tener o quisiera tener, ¿a qué se refiere esto?, pues bien, dos personas deciden iniciar una relación de pareja, y como tal se “pertenecen”, sin embargo, a veces no existe dicho vínculo, no se ha establecido como tal, aún no son nada, sin embargo, el amor ya existe, y los celos son precisamente el mejor síntoma para darse cuenta que ya se está enamorado, cuando empieza a importar lo que el otro hace con otras personas en cuestión de coqueteo y todo eso, aún no se tiene, pero se quiere tener, y obviamente se teme perderlo antes de tenerlo, suena ilógico porque no se puede perder lo que no se tiene, pero hay que tomar en cuenta esto, no se tiene como pareja, pero desde el momento que se dio el proceso de enamoramiento, es porque ya existe una relación, sólo que aún no tiene título, y al parecer este es el momento de ponérselo.
Por otro lado, en ocasiones se da el proceso de una relación de pareja, funciona tal cual, claro está, que ante la posibilidad de pérdida, pues los celos hacen de las suyas, porque se está convencido que hay una relación, pero el celado reacciona argumentando que no tiene por qué celarlo porque no son nada… “¡oh, oh! ¿Qué pasó?, yo creía que sí”, pero por el simple hecho que no hubo un ¿quieres ser? ¿te gustaría ser?, etc., etc., en fin lo que quieren que sean, pues es fácil justificar y decir “no me celes porque no somos nada”… error, tal vez no tengan un título, pero sí hay una relación, y si hay amor, hay temor de perder lo que se creía, se tenía. Este situación se presenta cuando únicamente uno ama, pero el otro no, por eso no considera una relación de pareja y por lo mismo no siente celos.
Hablando propiamente de la pareja ya constituida como tal, que ambos saben que si son pareja, pues como se tienen, ante el peligro de perder al otro surgen los celos y como cualquier emoción, funcionan como un sistema de alarma, indicando que algo no anda bien en la relación de pareja y por ende se debe reaccionar.

¿Los celos destruyen la relación?
Los celos como cualquier emoción negativa avisan que algo anda mal y se debe actuar en consecuencia, pero… siempre y cuando se fundamenten en la realidad, es decir, que realmente exista el fenómeno que pone en peligro la estabilidad; desde esta perspectiva no la destruye, al contrario la fortalece, porque se hacen los ajustes necesarios para que la relación siga funcionando como tal, hay que considerar que los malos momentos son parte de, aquí lo importante es superarlos, y la mejor herramienta: la comunicación; otra situación es cuando se basa en hechos irreales, cuando sólo existen en la mente del celoso, entonces sí, y aquí ya no se habla simplemente de celos, ya se habla de una celotipia o lo que se conoce comúnmente como celos enfermizos.
Los celotipicos crean historias que hasta podrían ser escritores de novelas, porque realmente te dejan con la boca abierta de cómo las desarrollan, obviamente, la celotipia, que ya es una enfermedad, sí destruyen la relación, porque el celado llega a perder identidad por todas las acusaciones que le hacen y por no hacer más grande el problema, pero paradójicamente el problema es mayor, porque ya no hay confianza, cualquier cosa que haga o diga el celado, la oculta, porque sabe, que haga lo que haga o diga, será motivo de discusiones, humillaciones y si es posible golpes, y el celotipico, siempre estará expectante, atento a cada movimiento, a cada gesto que su pareja haga, difícilmente estará tranquilo, porque inmediatamente su mente creará situaciones que no existen, díganme ¿qué pareja puede ser funcional así?, ambos viven con temor, uno de despertar la ira del otro y el otro de ser abandonado por el uno.
La celotipia, al igual que los celos no es exclusiva de un sexo, la puede presentar tanto hombres como mujeres y también hay mujeres que golpean a sus parejas, (aunque usted no lo crea).
¿Qué provoca los celos enfermizos?
Desde la perspectiva de la terapia racional emotiva conductual los celos enfermizos, tienen su origen en el pensamiento distorsionado, irracional, aquel que no tiene un fundamento real, un pensamiento rígido, dogmático en el que el “debe y tiene”, están presentes, pensar en absoluto conlleva a creer cosas que no son, y son precisamente estas creencias las que originan esta actitud; creencias cómo: debe quererme, tiene que estar conmigo, etc.,hace que el individuo se aferre al otro propiciando situaciones insanas. Estar con alguien no es obligación, es decisión, no se puede obligar a nadie a que te quiera, porque ese sentimiento nace, y así como nace muere, y muere cuando uno de los miembros se siente coartado en su libertad.
Cuando se cree que se necesita ser amado, no hay que olvidar, primero hay que amar, y si se es correspondido, pues ya se hizo y si no, “pues que te vaya bien, que dios te bendiga, lloro un tiempo y después te supero”; pero no se puede ni debe obligar a nadie a que este con alguien, porque sí, el amor es una necesidad, pero de quien debe amarnos, como son nuestros padres, pero un desconocido, no, porque eso se es, unos desconocidos que se encuentran, pero ese no es requisito para que tengan la obligación de amar, si se da que bueno pero si no, pues no, porque aquí en realidad se habla de un deseo.
Otro punto más que causa la celotipia es cuando se responsabiliza a la pareja de su valía personal, entonces otra vez el pensamiento rígido se hace presente, aquí en forma catastrófica, “si me es infiel que dirán de mí, se reirán y eso sería terrible”, esta pobre persona no puede ver a nadie, ni sonreírle a alguien y mucho menos hablarle, porque el celotipico cree que los demás piensan que es un tonto por permitir eso y además los dejan en ridículo; lo que no alcanzan a comprender es que ellos solos se ponen en ridículo y además, a la víctima.
¿Cómo controlar los celos?
Cuando se habla de controlar los celos, se hace referencia a los patológicos, a la celotipia, y bueno, la manera de controlarlos, es cambiando nuestro pensamiento; si el rígido los provoca, pues convirtámonoslo en flexible, pensemos flexiblemente, en lugar de pensar, “debe quererme”… pensar, “deseo que me quiera, pero no es su obligación, si no es posible no pasa nada”; en vez de pensar “se burlan de mí cuando saluda a otros y eso es horrible”, pensar “el hecho que salude a otros no significa que esté con ellos, es sociable y además está conmigo”; despojarse de pensamientos irracionales es el primer paso, nadie puede obligar a nadie a nada, a menos que exista una ley que así lo marque, así como tampoco responsabilizar a los demás de su persona, cada quien es responsable de sí mismo . Recuerden lo que está escrito nadie puede refutarlo, pero lo que no, nadie puede obligarte a hacerlo.
Conclusión
Los celos en su normal expresión es una señal de amor, si a tu pareja no le importa lo que hagas es que no le interesas, pero ya en su manifestación patológica, o sea, la celotipia, es inseguridad, porque no hay una razón real para sentirlos, más que por la simple idea que algo está pasando. Lo que podamos cambiar, cambiémoslo, lo que no, aceptémoslo.