“Me duele la cabeza y encima tengo náuseas y fiebre…Voy a mirar en Google a ver qué encuentro”. Probablemente, muchos de vosotros os sintáis identificados con esta acción; acudir al Dr. Google para consultar y ver qué nos ocurre.
Vivimos en una época en la que, gracias a internet, disponemos de una ingente cantidad de información pero, muchas veces, no la utilizamos correctamente. Debido al uso de la tecnología, están apareciendo “nuevos síndromes” como el de la cibercondría o hipocondría digital. Éste es igual que la hipocondría, en el sentido de que existe una preocupación constante por la salud y añadiendo, además, la búsqueda de información por internet que corrobore los síntomas. Esto lleva a creer y a convencerse de que uno tiene una enfermedad ( o incluso varias), porque todo lo que ha leído en la red coincide con lo que siente.

¿Cuáles son sus consecuencias?
- Autodiagnosticarse incorrectamente; tanto de una enfermedad física ( una gastroenteritis), como de una psicológica/mental ( una depresión).
- Puede llevar a la automedicación.
- Puede causar ansiedad y derivar en crisis.
¿Cómo podemos prevenirlo?
- Si queremos buscar información, debemos hacerlo en fuentes que sean totalmente fiables. No obstante, hay que ser cautos, internet no diagnostica ni trata, nunca podrá sustituir a un profesional.
- Analizar si, realmente, nuestras conclusiones son racionales; en qué nos basamos para concluir que tenemos dicha enfermedad. Si de verdad nos preocupa, es mejor acudir a nuestro médico.
- Prevenir educando a la población. Informarse no es malo pero, a partir de ahí, es imprescindible acudir a un médico.
- Si no puedes evitar buscar información pero, a la vez esto te genera ansiedad y, constantemente piensas que puedes tener una enfermedad, siempre puedes consultar a un psicólogo. Los psicólogos aportamos estrategias de afrontamiento y control de ansiedad para estos casos.