Si eres una de las personas para quien su figura es importante, y comer significa un tormento, esta información te interesa.
Los problemas de la alimentación como la anorexia y la bulimia se han vuelto más frecuentes en esta época, y afectan sobre todo a mujeres jóvenes. El ritmo de vida actual y los medios de comunicación son dos de las variables que han contribuido a ello, debido a que muestran imágenes de figuras delgadas como los prototipos de mujeres exitosas y deseadas. Y ¿a quién no le gusta ser deseada?.
Lo malo es que muchas de estas mujeres, obsesionadas por el peso, han llegado a tal grado de angustia que distorsionan la imagen de su propio cuerpo y es entonces cuando surgen los conflictos internos pudiendo desarrollar la anorexia o la bulimia.
Las estadísticas arrojan que de tres a cinco por ciento de las mujeres jóvenes, entre la adolescencia y los 25 años de edad, padecen bulimia o anorexia y uno de cada diez casos se refiere a varones y personas de mayor edad. Los trastornos de la alimentación presentan una tasa de mortalidad hasta 17 veces más alta que otros desórdenes mentales.
¿Qué es la Anorexia?
La anorexia se caracteriza por la negación obstinada a comer. Generalmente, la paciente tiene una distorsión de su figura corporal, y asegura que está «muy gorda» de los muslos y la cadera principalmente, aunque en la realidad pese menos de 40 kilos, (de 35 hasta 30 kilos). Dicha obsesión la lleva a hacer dietas y ejercicio extenuante. De ahí que los anoréxicos se distinguen por su extrema delgadez y en la mayoría de las veces se niegan a creer que están atravesando por un problema.
Además, los especialistas que han estudiado estos comportamientos han encontrado como características de los anorexicos la tendencia a adoptar ideas extremas (negro o blanco, gordo o flaco, etcétera). La población más afectada son las mujeres jóvenes, de 13-14 años que son las más permeadas por la publicidad ya que se empeñan en imitar a las modelos de televisión o revista.

¿Qué es la Bulimia?
Contrario a la anorexia, la bulimia es un estado que lleva comer compulsivamente. Son verdaderos «atracones» los que realizan quienes tienen este padecimiento. Comen con desesperación por un tiempo prolongado (más de una hora) y casi siempre lo hacen a escondidas. Aun cuando se sienten llenos, siguen comiendo. Esto les causa culpabilidad, lo que posteriormente los lleva a auto agredirse verbalmente.
A fin de que su organismo no absorba los nutrimentos y evite la gordura, los bulímicos se provocan el vómito, recurren a laxantes y diuréticos, y practican rutinas extenuantes de ejercicio físico. En cuanto a su complexión, pueden ser gordos o delgados y aunque se niegan a reconocer su problema, están conscientes de que su conducta alimentaria no es la correcta.
Los especialistas mencionan que en muchos de los casos se presenta una combinación de ambos padecimientos y se pasa de un estado a otro en breves periodos. Esto provoca un desequilibrio emocional, con sentimientos de culpa, frustración, depresión y autodestrucción, creando un círculo vicioso difícil de romper. Estas conductas pueden durar meses, e incluso años, y si no son atendidas a tiempo pueden causar un deterioro físico importante que incluye las deficiencias nutricionales y las disfunciones, con consecuencias fatales.
El problema no es estar flaco
Tanto la anorexia como la bulimia son padecimientos incapacitantes. Tan sólo el tratamiento mínimo en un hospital requiere un internamiento de por lo menos seis semanas, haciendo cuentas, los gastos son altos, debido a que se debe pagar la estancia, la alimentación y los medicamentos.
Por otro lado, la deficiencia en el consumo o absorción de grasas impide un correcto funcionamiento hormonal, las pacientes con estos trastornos suelen presentar irregularidades menstruales, principalmente amenorrea o falta de menstruación, y más tarde la falta del calcio puede provocar la osteoporosis.
De igual manera, como consecuencia del vómito, se desarrollan problemas gastrointestinales: dolor estomacal, inflamación e irritación crónica (gastritis), y problemas del esófago que van desde la irritación hasta la ruptura de sus paredes, lo que puede inducir a la muerte; sin contar con los cólicos severos por el uso de laxantes y un desgaste dental por la constante presencia de ácidos gástricos en la boca; la deshidratación por el vómito y el uso de diuréticos y purgantes, lo que provoca pérdida de minerales como calcio, sodio y potasio con síntomas como calambres, hormigueo alrededor de la boca y resequedad de la piel. En casos severos, la deshidratación puede provocar disfunciones cardiacas que pueden provocar un paro.
La hipoglucemia (carencia de sustrato energético) es factible de presentarse, lo que provoca palidez, desmayos y anemia. A ello se podría agregar baja presión arterial, disminución de la capacidad intelectual, pérdida del cabello y falta de vigor para realizar actividades físicas; esta falta de proteína (el organismo utiliza las proteínas acumuladas en los músculos y el hígado como una fuente de energía provocando alteraciones orgánicas) puede causar la muerte. Por la deficiencia de yodo es factible el hipotiroidismo; en ocasiones se presenta muerte por broncoaspiración del vómito; o una baja de defensas (anticuerpos) que desencadena infecciones constantes.
La recuperación es posible
Si tiene conocimiento o sospecha que usted, algún familiar o amigo padecen este tipo de trastornos, es necesario que lo enfrente de manera responsable, paciente y comprensiva, y tenga presente que ES POSIBLE LA RECUPERACION. La experiencia demuestra que una intervención a tiempo tiene amplias posibilidades de éxito. Es necesario acudir a una institución médica seria, ya que el tratamiento requiere de un grupo de profesionales especializados en psiquiatría así como nutriólogos y psicólogos.
Entre las investigaciones realizadas se ha encontrado que en algunos casos, parte del problema se debe a un desequilibrio en el cerebro, debido a la falta de una substancia llamada serotonina, que es un transmisor químico que permite que las células se comuniquen entre sí y controla el apetito, las emociones, los niveles hormonales y la presión sanguínea.
El empleo de ciertos fármacos como el Fluoxac (fluoxetina) proporcionan una mejoría, sobre todo en el caso de la bulimia, ya que la fluoxetina interviene en una parte del cerebro que tiene que ver con el apetito, además de que disminuye el ansia.
Sin embargo, existen otros fármacos que en ciertos casos deben adicionarse, por lo que es necesario consultar a los especialistas.