Los diferentes tipos de magnesio

El magnesio no se encuentra nunca como un elemento aislado en la naturaleza, sino que está siempre en asociación con el oxígeno, el carbono, el azufre, el silicio y otros minerales.

El magnesio (Mg) es un metal ligero de color blanco plata. Es un elemento que se encuentra en abundancia en la superficie terrestre, a la que aporta cerca de un 1,93 por 100 del total. Posee diferentes utilidades tanto en la industria como en la agricultura.

Lo que nosotros conocemos comúnmente y que se emplea para producir suplementos dietéticos es en realidad el carbonato de magnesio (MgCO3 ) o magnesio pidolato, así como la sal amarga, (también llamada «sal inglesa» o de EPSOm), es decir, el sulfato de magnesio (MgSO4). El óxido de magnesio se utiliza contra la acidez gástrica, mientras que el carbonato tiene una función alcalinizante.

Existen otros compuestos formados por sales orgánicas y minerales, como por ejemplo los citratos, los aspatato y los orotatos, que se caracterizan por una elevada biodisponibilidad: es decir, que el magnesio desempeña mejor su función y penetra perfectamente en el interior de la célula.

Hay una gran diferencia entre el cloruro de magnesio (MgCl2) y el magnesio que ingerimos como suplementos dietéticos. De hecho, el cloruro de magnesio es una sal compuesta de más elementos: el magnesio (iones magnesio) y el cloruro (iones cloruro). Se extrae fundamentalmente del agua de mar, de la que procede su característico gusto amargo y en la que encontramos una alta concentración. Es una sal incolora, fácilmente soluble y muy sensible a la humedad.

El cloro, bajo forma de cloruro, es el anión presente en mayor cantidad en el plasma, en la sangre y en los espacios intercelulares. Es de vital importancia para el equilibrio eléctrico entre el interior y el exterior de la menbrana celular y como componente esencial de los jugos gástricos.

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