Planta silvestre originaria de las zonas pantanosas de Francia y del sur de Inglaterra, el apio hace siglos que se cultiva como planta hortícola y culinaria.
Es habitual el consumo de las hojas de apio como condimento en guisos y sopas, y de muchos son conocidos los depurativos caldos de apio y cebolla. Entre sus muchas propiedades terapéuticas destaca como excelente diurético y depurativo, que favorece la eliminación de toxinas y ácido único por la orina, por lo que es un remedio eficaz en el tratamiento de afecciones articulares como la gota o diversos trastornos reumáticos. El zumo fresco – licuado junto a zanahoria y limón – aparte de diurético es una gran remineralizante, repleto de sustancias regeneradoras y antioxidantes.
Las semillas de apio son carminativas y ayudan a eliminar los deshechos del hígado, calman la acidez gástrica, limpian el ácido úrico y favorecen la expulsión de orina, con lo que evitan infecciones en las vías urinarias.
También existen variedades de apio rábano en las que se engraso la raíz hasta alcanzar el tamaño de una bola de petanca y cuya carne de intenso sabor, suele consumirse fresca y rayada en ensaladas.

En la cocina
Dadas las múltiples fuentes de intoxicación química a las que nos vemos expuestos a diario, el apio – gracias a sus propiedades depurativas y desintoxicantes -, debería estar más presente en nuestra cocina y formar parte habitual en guisos y caldos de verduras.
Conviene consumirlo crudo en zumos y ensaladas y lo más recién cosechado que nos sea posible, ya que al marchitarse se pierden muchas de sus vitaminas, antioxidantes, principios activos y propiedades terapéuticas.
El caldo depurativo de apio, puerros y cebollas, ha demostrado ser un excelente remineralizante y desintoxican corporal, de gran ayuda en procesos infecciosos, terapias deportivas y dietas adelgazantes, ya que su gran contenido en potasio lo hace muy diurético, y ayuda a eliminar la retención de líquidos.
Receta del caldo depurativo y diurético
En un litro de agua ponemos a hervir unas dos o tres ramas de apio, dos cebollas medianas y dos o tres puerros – con la parte verde de sus hojas -, opcionalmente podemos aliñar con una cucharadita de sal de hierbas. Se deja cocer entre 5 y 10 minutos y, tras macerar de 20 a 30 minutos, tomaremos un vaso de caldo depurativo bien caliente, tres veces al día.